Un viaje en tren en busca del aire fresco, la paz y la naturaleza Suiza

¿Qué es lo que ves cuando no estás mirando? Sensaciones, olores, colores, matices que no captas si no estás abierto a buscar ese algo que pueda definir ese lugar, no por lo que vemos sino por lo que podemos llegar a sentir y respirar. ¡Así de emocionante fue el viaje a Suiza de Jade de Robles! Mira todo lo que nos cuenta. 😀

Nuestro viaje empezó en el lago de Ginebra, a las 7:00 de la mañana bajo un poco de lluvia. No fue suficiente para impedir que paseásemos bordeando la ciudad, hablando con nuestro guía Baltasar, quien llevaba el pequeño barco. Nos explicó que el pez más pescado en el lago de Ginebra es la Perca y que aquí uno de los trabajos más importantes es la pesca.

La segunda experiencia fue de paseo por Lavaux, en la Región del Lago Lemán, cuando fuimos a conocer los Viñedos de Blaise Duboux y donde pudimos ir en barco de vapor por el lago hasta Montreaux. Quizás son los tres soles que vienen del cielo, del reflejo del lago y del calentamiento de la piedra que haga que sea tan idílico este sitio. Cosecha que vibra, producción orgánica, y paz y harmonía en el paisaje.

El tercer día cogimos los ferrocarriles de la Jungfrau, que llegan a la estación de tren más alta de Europa y fuimos hasta el pico de la montaña. Una experiencia increíble el poder estar a 4000 metros de altura sobre el sol en la nieve y el aire fresco en los pulmones. Una sensación necesaria para recordarnos el pequeño lugar que ocupamos dentro de nuestro planeta tan salvaje.

Nuestro último tren nos llevó a la Región de Friburgodonde primero tuvimos la oportunidad de coger flores y plantas, hacer un pesto con ellas y degustarlas con pan crujiente. Creo que nunca olvidaré la paz y tranquilidad de estar en la cima de un monte, comiendo plantas y escuchando las campanas de las vacas con música de fondo. En la Región de Friburgo también tuvimos la oportunidad de visitar la familia de Steve y Marika Andrey, quienes nos invitaron a su casa a degustar Gruyère que producen ellos allí mismo en su granja.

Suiza esconde muchísimo más que el tiempo, el chocolate o una vaca en el monte. Es un sitio salvaje pero cuidado. Un país con tradición, fuerza de voluntad y donde las cosas se hacen desde la pasión y el amor por lo que les rodea. Todo esto y más se percibe en las pequeñas cosas que hacen de un lugar, el sitio donde uno quiere visitar. Naturalmente, Suiza.

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