Sorprendidos con Albacete

Conocer Albacete fue toda una sorpresa, o mejor dicho una caja de sorpresas, porque no dejamos de descubrir nuevas facetas de esta provincia para muchos aún tan desconocida, al menos para los que fuimos para allá, porque estuve varios días recorriéndola en compañía de Oscar, Ainara, Cristina, Txema y Avistu.

Nuestro primer día lo dedicamos a conocer la ciudad. Nada más llegar nos dimos cuenta de que tiene un aire que respira dinamismo y diversión. No en vano es uno de los lugares con mejor vida social de España. Lo pudimos comprobar tapeando por la zona centro a la hora de comer y descubrimos no solo que el ambiente era excepcional, sino que las cocinas también lo eran. Recorrimos la Sidrería del Sur, el Restaurante Alvarez, La Tapería, Tape Arte y la Ronería, con muchas de tapas ganadores de premios y revisiones y deconstrucciones de platos tradicionales. Toda una gozada para el paladar.

Por la tarde, nos acercamos al cercano circuito de Velocidad de Albacete, donde además de competiciones se imparten cursos para mejorar tu conducción, para aprender a conducir bajo lluvia, que hacer en caso de derrapes, conducción 4×4 etc. También aprovechamos claro, para hacer de copilotos en algunas maniobras imposibles y sentir la adrenalina.

Acabamos el día, visitando uno de los museos más emblemáticos de Albacete, el de la Cuchillería, donde se explica el proceso artesanal de creación de una navaja y se puede apreciar una de las colecciones más importantes de navajas del mundo, muchas de ellas con un valor histórico incalculable. Y para cenar, nada mejor que degustar la alta cocina del asador Concepción.

El siguiente día lo usamos para visitar uno de los entornos naturales más impresionantes de la provincia, la Sierra de Alcaraz y Segura. Alucinamos con los paisajes en el trekking que nos llevó a conocer el nacimiento del Rio Mundo por la mañana y las espectaculares formaciones geológicas de Los Picarazos por la tarde. ¿Quién decía que era todo llano en Albacete? No podía estar más equivocado. La cena de vuelta en Albacete la hicimos en uno de los locales con más historia de la zona, el Restaurante El Callejón, estupenda gastronomía a la vez que un autentico museo del mundo del toreo.

Nuestro tercer día siguió con mucho de turismo activo, pues nos pusimos a descender en Rafting el río Cabriel, uno de los ríos más cristalinos que conozco, con un montón de zonas de baño. Desde allí nos acercamos a Casas Ibañez a comer los elaboradísimos platos del hotel Cañitas y Spa. Otra comida más tremendamente satisfactoria.

Acabamos visitando la preciosa localidad de Alcalá del Júcar y su “playa” de río que hace las veces de piscina natural para locales y visitantes, antes de volver a Albacete para volar por los cielos en Paramotor de la mano de la Escuela Almenara y celebrar la Noche de San Juan y una vez terminada, pasar a degustar las sorprendentes tapas del Restaurante Cuerda, que tiene una alta cocina a precios muy asequibles y elaboran los Gin Tonics con mucha maestría.

Y cerramos nuestro último día en Albacete con una visita a uno de los pueblos más bonitos de la región: Chinchilla, donde tiene como curiosidad un montón de casas excavadas en la roca. Una preciosidad. Y despedimos el viaje en el espectacular restaurante Maralba, que tiene una estrella michelín y bien merecida.

La verdad es que disfrutamos un montón de Albacete y de las oportunidades que nos brindó. Si te apetece ver todo lo que descubrimos aquí tienes el plan de viaje.

Deja un comentario