#minubetrip a San Sebastian: un mordisco de tradición vasca

San Sebastian es una mina de bellezas para todos los sentidos. Brisa marina para tu piel, exquisitos manjares para tu paladar, vistas de infarto para tus ojos, vibrante música para tus oídos y frondosos campos para tu olfato. En el último #minubetrip, los viajeros Ignacio IzquierdoRodrigo Rivas y Victoriano Izquierdo, han podido sumergirse en su esencia y redescubrir todos sus encantos. Acompáñanos para sentir todas las delicias de estas tierras.

Cuando te encuentras con un destino que tiene tanto por ofrecerte, una de las mejores opciones es recorrerlo en tren. A través de este medio Ignacio, Rodrigo y Victoriano se han encontrado con maravillas como Deva: un municipio que cuenta con una playa de estas que te dejan con la boca abierta. Su inmensidad es impresionante. También han tenido la oportunidad de sorprenderse con las caprichosas formas del Geoparque de la Costa Vasca, una verdadera obra de arte de la naturaleza, y de perderse por las coloridas calles de Hondarribia. En Zarautz disfrutaron del placer de navegar sobre sus aguas haciendo paddle surf  y Getaria les recibió con una mesa llena de manjares.

 

 

Y es que a la gastronomía de estas tierras hay que dedicarle un espacio aparte. Por ejemplo, su queso Idiazabal ha sido declarado Patrimonio Gastronómico Europeo, un galardón que sólo los productos de calidad superior tienen el honor de poseer… pero no sólo este alimento te hará la boca agua: tanto las carnes como los pescados de San Sebastian suponen una eclosión de sabores en el paladar que, regados con una buena sidra vasca, son un festín asegurado.

 

 

No podíamos despedirnos sin antes hablar de las tradiciones milenarias de esta región. Su folclore abarca desde la música y danza hasta el arte de la carpintería, del que nuestros viajeros pudieron disfrutar observando la restauración del Ballenero San Juan (¡ni más ni menos que del siglo XVI!). Otras de las atracciones más culturales de este #minubetrip fueron el recorrido por la Ferretería Mirandaola, un rincón donde se trabaja el hierro manteniendo la tradición original del Siglo XVI, y la visita al Santuario de Aránzazu, una joya en plena naturaleza vasca. Ignacio, Rodrigo y Victoriano, además, hicieron un pequeño viaje a su infancia en el Centro Internacional del Títere, donde encontraron creaciones de lo más curiosas. ¡No te pierdas todos sus descubrimientos!

 

 

¿Qué?, ¿con ganas de hacer las maletas y embarcarte en un viaje por la costa vasca? Entra en la web de San Sebastian Region y empieza a soñar con tu viaje por el norte.

Let’s travel!

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