“Quiero expresar la realidad desde un encuadre honesto”, Camilo Zambrano, viajero de minube

Camilo Zambrano, un bogotano que habla a través de las imágenes que colecciona.  Los lugares y sus personajes pintorescos  protagonizan sus historias y sobre todo  lo que engloba las tradiciones de su país, Colombia.  Este viajero de minube comparte parajes espectaculares de diferentes localidades colombianas con su sello artístico.  No hay mejor embajador de un país que su propia gente.

Es antropólogo y sociólogo, algo que le permite compartir su visión particular sobre cómo concibe su tierra.  En lo profesional, se dedica a los temas relacionados con personas en estado de vulnerabilidad y produce piezas audiovisuales para concienciar a través del arte. Sin duda, es un viajero al que no deberías perder de vista.  Puedes conocer más del trabajo de Camilo en el blog “Más de lluvia” donde comparte su interés sobre la teoría de la imagen y las redes sociales o siguiendo sus viajes en minube. Así que échale un vistazo a los rincones de Camilo

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 ¿Cómo empezó tu interés de contar historias a través de lo audiovisual?

Lo audiovisual fue una inquietud que se empezó a gestar estudiando Sociología en la Universidad. Primero tuve un cineclub con unos amigos para generar otro tipo de discursos y reflexiones académicas que se salieran de las estructuras convencionales dentro de las aulas de clase. Luego haciendo trabajos de campo con comunidades de Bogotá y de otras ciudades, me di cuenta de la importancia de registrar sus relatos sin la mediación de mis prejuicios academicistas. Conocer la realidad desde las propias voces de los actores sociales fue fundamental para iniciarme en el audiovisual. Primero como ejercicios académicos, y luego con un poco más de planeación, con algunos amigos inquietos por el mismo tema empezamos a realizar cortometrajes documentales, ficción, animación, y cualquier tema susceptible de ser contado audiovisualmente. Fue de esta forma que fundamos un Colectivo de investigación-creación audiovisual llamado Días de Lluvia, con el cual llevamos 9 años narrando historias audiovisualmente.

 

 ¿Qué buscas expresar con tu fotografía?

Durante nuestras producciones audiovisuales en diferentes comunidades de nuestro país, empecé un pasatiempo que me enamoró por completo: La fotografía. Vi la gran posibilidad de contar historias desde las imágenes fijas, vi la gran posibilidad que tiene congelar un instante para contar la forma de vida de las personas con quienes interactuamos. Busco una fotografía que se acerque más al aspecto documental, para contar en imágenes la diversidad social y cultural de nuestro país y de otros lugares que he conocido. Quiero expresar la “realidad” desde un encuadre honesto, con el paisaje y con las personas, para poder retratar la maravilla de país en el que vivimos.

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¿Cuál es tu rincón más preciado en el mundo? Cuéntanos por qué

Pregunta difícil. Yo siempre digo que los lugares cobran mayor valor simbólico cuando se viven con las personas que queremos, que hacen del lugar algo mágico. No importa si el rincón es un lugar en ruinas o una aurora boreal, siempre que estemos con personas que hagan del lugar algo especial, será inolvidable y marcarán de alguna forma nuestra forma de vivenciar esos rincones, que al final, sólo quedan dentro de nosotros. Creo que no soy de esas personas que tienen su película, comida o sitio preferido, soy más de esos que dejan un pedacito de corazón en cada lugar y lo recuerda por siempre como su rincón más preciado en el mundo.

¿Sueles improvisar a la hora de viajar o planificas cada detalle?

Depende el lugar y la época del año. Si es para unas vacaciones largas si es bueno preparar el viaje, lo necesario para llegar hasta esos parajes inhóspitos a donde queremos llegar. Pero no planifico tanto, no soy de esas personas que si no prepara hasta el último detalle, no viaja. Soy más de esos que empacan lo mínimamente necesario y tiran la moneda al aire.

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Una anécdota inolvidable de un viaje

En el año 2007 viajé en camión a Cartagena, una hermosa ciudad amurallada del Caribe Colombiano para participar en el Festival de Cine de esa ciudad, considerado el más antiguo de Latinoamérica. El camión llevaba un container con mercancía para el puerto marítimo, y el viaje duró 3 días. Para que dimensionen lo extenso del viaje, en avión el trayecto podría durar 40 minutos aproximadamente. Pero decidí irme en camión porque mi papá tenía un amigo que viajaba mucho a esa ciudad, y decidí unirme a la aventura de recorrer medio país para ver sus pueblos y su cultura. El conductor tenía tantas historias como pueblos recorrimos, y parecía uno de esos antiguos juglares que narraban oralmente historias a todos los lugares que iba. En el viaje sucedieron muchas curiosidades, pero para no extenderme contaré dos. La primera sucedió al atardecer, el sol caía entre las montañas y la temperatura superaba los 40ºC. Yo estaba durmiendo porque con el largo viaje y el calor uno difícilmente puede mantenerse con los ojos abiertos todo el tiempo. Pues cuando abrí los ojos, el conductor también estaba durmiendo al volante. Traté de despertarlo de la manera más serena posible para que la reacción no hiciera que nos saliéramos de la carretera. Fue aterrador contrastar ese bello atardecer con la posibilidad de que no pudiera contar la historia. Y faltando un par de horas para llegar a la ciudad, nos quedamos sin gasolina. Uno no entiende cómo a una persona que se dedica a viajar todo el tiempo por las carreteras del país le pase eso, pero este conductor era muy particular. Pues tuve que recorrer como 8 kilómetros a pie a la estación de gasolina más cercana para devolverme otros 8 kilómetros con 5 galones de gasolina al hombro. La experiencia no fue nada divertida, pero los paisajes que vi en el recorrido fueron los que salvaron el momento. Me tomó 6 horas ese recorrido. Al final, en Cartagena, entre los paisajes coloniales amurallados y el cine, todo fue alegría.

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¿Qué lugar te mueres por conocer?

Me encantaría conocer Turquía, porque muchas cosas del antiguo testamento de la Biblia sucedieron allí. Y aunque no soy católico ni profeso ninguna religión, me encanta cualquier aspecto histórico que pueda rastrear de la antigüedad. En Turquía también se evidencia arquitectónicamente la mezcla de la cultura musulmana con la cristiana, y eso, incluyendo su gente y sus paisajes, me parece intrigante.

Y muy importante ¿Qué has aprendido tras viajar a lo largo y ancho de tu país?

Colombia es un país con muchas desigualdades sociales. Es increíble ver cómo pueblos rodeados por ríos, carecen de agua potable, o pueblos donde hay explotación minera que producen grandes cantidades de dinero, no tengan sus necesidades básicas satisfechas. Cuando viajo procuro reflejar con mi trabajo esta realidad, pero de una forma donde me pueda integrar con la comunidad, un trabajo colaborativo para sacar sonrisas con cada cosa que hago. He aprendido que en este país con tantos recursos se debe regalar esperanza, se debe creer que otro mundo es posible, donde todos puedan disfrutar de los paisajes que nos rodean.

¿Por qué te gusta minube?

Minube es un espacio increíble donde puedo compartir con todas las personas los rincones que mayor significado tienen para mí. Y además puedo preparar fácilmente mis viajes con los rincones favoritos de otros viajeros. Con minube puedo hacer una agenda fácilmente de los buenos restaurantes, los monumentos más significativos y los rincones más preciados de otras personas. Nada mejor que organizar mis rutas viajando a través de minube.

 

 

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