“No es difícil viajar mediante trueque, lo difícil es trabajar en una oficina”, Julia y Miguel, viajeros de minube

Se llaman Julia y Miguel, son diseñadores y hace años que decidieron abandonar la civilización. ¿Por qué? Enseguida nos lo cuentan, pero antes os los queremos presentar: viajan a través del trueque, intercambiando sus servicios de diseño por comida, alojamiento, transporte… En otras palabras, combinan su trabajo con un viaje eterno. Por supuesto, puedes seguirles en minube o a través de su blog, Out The Studio (y tan out), donde cuentan historias sobre todos sus viajes. En fin, eso sí que es vivir, ¿eh? Os dejamos con ellos:

¿Podríais vivir sin viajar?

¡Buena pregunta! Nuestra respuesta es, rotundamente, no, pero no solo por el hecho de conocer sitios nuevos y moverte de un lado a otro sin parar, sino porque viajar te da muchas cosas más. Viajar te hace sentir que cada día cuenta, para bien o para mal; viajar te hace creer que todo, absolutamente todo, es posible; viajando conoces a gente nueva cada día y, además, viajar pone en duda tu “realidad” constantemente. No es que no podamos vivir sin viajar, es que viajar nos hace vivir.

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¿Es difícil viajar por el método del trueque?

La verdad es que no, de hecho, hay muchos países que siguen utilizándolo, como es el caso de Cuba. En Latinoamérica, conocimos multitud de viajeros que viajaban cambiando sus trabajos de artesanía para poder moverse y seguir viajando. En realidad, cada vez hay más gente que utiliza este sistema.

Decidisteis viajar ofreciendo vuestros servicios de diseño en vez de trabajar de diseñadores en un sitio fijo y viajar con vuestro sueldo. ¿Por qué?

Uno de nuestros principales objetivos era combinar nuestras dos pasiones: diseñar y viajar. Creíamos que era la manera perfecta de equilibrar nuestra vida personal con la laboral. Por otra parte, nuestra profesión implica creatividad, inspiración… y el viaje nos daría aquello que no podríamos conseguir entre las cuatro paredes de una oficina.

OTS Bolivia

¿Qué sentisteis al dar “el salto”?

Vértigo, emoción, dudas, hormigas en el estómago… Sentimos de todo. De todas formas, a pesar de sentir todas esas emociones, no podíamos evitar ver el principio del viaje como si se tratara de unas vacaciones de verano, en el que tras tres semanas vuelves a tu casa y a tu rutina. Un mes después, cuando salimos de Cuba y, en vez de regresar a casa, fuimos a Colombia, vino el shock.

¿Qué le dirías a ese oficinista que os está leyendo en este momento muerto de envidia?

Le diríamos que lo realmente difícil es hacer lo que el o ella están haciendo.

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Lo prometemos: esta es la pregunta más difícil que os vamos a hacer. ¿Cuáles son vuestros rincones favoritos del mundo?*

– La última playa del Parque Nacional Tayrona, en Colombia, a la que no mucha gente va por ser una playa nudista. Al final, ni vestidos ni sin vestir, esa maravilla y preciosidad de playa se queda vacía.

Machu Picchu (Perú). A pesar de ser una de las típicas cosas que todo el mundo va a ver en Perú, Machu Picchu es espectacular. El día antes de visitarlo, escuchando los comentarios de las personas que ya lo habían visto, pensábamos que estaban algo sonados y que no sería para tanto. Pues bueno, realmente lo es.

Marlboro Country (Filipinas), donde todavía quedan caballos salvajes. De todas formas, si vas y no logras ver ninguno, aseguramos que la caminata no será, ni de lejos, una pérdida de tiempo. Las vistas y el paisaje son espectaculares.

Cascada de Sagada (Filipinas). Uno de esos lugares donde, mayoritariamente, va la gente local a pasar el día. Quizás nunca se lleguen a vender postales de esa cascada a los turistas, pero sin duda, es muy muy especial.

– Kampung Guentin (Pulau Tioman, Malasia). Después de estar 3 meses viviendo con la jungla de esta isla a nuestras espaldas y levantándonos cada mañana en plena playa tropical, sencillamente, su localización, su buceo y su gente nos robaron el corazón.

Tangkahan (Indonesia). Duro de pelar llegar hasta allí, pero muy recomendable. Sin duda, es uno de los mejores sitios de toda Asia para disfrutar de los elefantes.

– Ban Na (Laos). Se trata de un minúsculo pueblo a las afueras de Muang Noi Neua. Casi es mejor no hablar mucho de el… Quien decida ir, no se arrepentirá.

– Hpa-An (Myanmar). Hpa-An te da la bienvenida a Myanmar si cruzas la frontera por el paso de Mae Sot. Si Myanmar es un país poco visitado, esta ciudad/pueblo todavía lo es menos. Es, increíblemente, enternecedor.

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¿Y cuál es ese sitio al que no podéis esperar para llegar ya?

Creo que ésta es la pregunta más difícil. No hay un sitio, sino millones de sitios que estamos deseando conocer.

Intentaremos poner solo unos pocos: Nepal, Mongolia, Raja Ampat, Tanzania… (y los que quedan).

Viajar seguro que es la mejor forma de aprender, ¿cuáles son los mayores aprendizajes que os han dado tantos viajes?

Que lo que consideramos importante, en ocasiones, no lo es tanto.

Algo fundamental: TODO es posible.

Que cada cultura te enseña algo diferente.

Que lo que sale en la noticias, hay que verlo para creerlo.

Que todo lo que pensabas que era normal, ya no lo es.

Que vivimos en un mundo consumista y absurdo.

Que tenemos mucho que aprender del mundo.

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¿Cuál es esa anécdota viajera que jamás olvidaréis?

Hay muchas, pero quizás una de las que más nos marcó fue cruzar la frontera de Ecuador y Perú por río para llegar a Iquitos. Normalmente, todo el mundo cruza esta frontera por tierra, para luego coger un avión o uno de los muchos barcos de mercancías que van hasta esta ciudad. Hacerlo en sentido opuesto es bastante más incierto y arriesgado, puesto que los barcos mercantes son poco frecuentes y no hay operadores turísticos que organicen esta travesía. Nuestro punto de partida fue Coca (Ecuador), de allí pasamos a Nuevo Rocafuerte (última localidad ecuatoriana), después vino Pantoja (por fin, Perú), después Santa Clotilde y, más tarde, Iquitos. Tardamos en llegar a nuestro destino unos 3 días, ingeniandonoslas para conseguir canoas y transportes locales que nos llevaran de punto a punto, quedándonos a dormir en casas de locales que generosamente nos acogían, en medio del Amazonas, donde uno difícilmente puede imaginarse sobrevivir. Finalmente, lo conseguimos. Fue una aventura, un reto y una experiencia inolvidable.

Y, por último, ¿cómo conocisteis minube?

Tuvimos la suerte de conocer minube gracias a las Jornadas de los Grandes Viajas que se celebraron este año en Barcelona, gracias al esfuerzo y la ilusión de Pablo Strubell e Itziar Marcotegui, y el vuestro, por supuesto, por apoyar estas Jornadas.

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