Descubre las Terres de L’Ebre

Teníamos muchísimas, muchísimas ganas de hacer una escapada con el grandísimo viajero Iván Marcos. Amigo de minube, extraordinario viajero, ávido lector y ahora también gran amigo y compañero de viaje.

Nos fuimos nada más y nada menos que a Terres de L’Ebre, una región llena de naturaleza y bellos paisajes y atardeceres que nos enamoraría.

Llegamos tras la comida, y un ratito de coche. La mañana había sido larga tras tanto tiempo sentados y nos apetecía hacer algo de ejercicio, así que nuestra primera parada fue en la vía verde de Sant Joan – El Pinell de Brai.

El trayecto fue más largo de lo que nos esperamos así que decidimos que lo siguiente tenía que ser más descansado. Fuimos a Tortosa y allí cogimos unos Segway para conocer la zona.

Nos alojamos en el SB Corona Tortosa, un pequeño hotel donde además cenamos muy bien.

A la mañana siguiente partimos a las cuevas Meravellas en Benifallet. Nos recibió el Sr. Hassan, el simpático dueño, que nos explicó cómo eran las cuevas.

Tras esto fuimos a dar un paseo en el Laúd Benifallet por el Ebro. Un paseo tranquilo en el que tuvimos tiempo para disfrutar, relajarnos, y charlar mientras veíamos el paisaje.

Nos dirigimos a L’Ampolla a comer en el Restaurante Rafa. Qué restaurante, una de las mejores comidas de mi vida, muy cerca del mar, y con muy buen tiempo. Inmejorable.

En el Restaurante Rafa nos encontramos al Sr. Polet, que nos guiaría el resto de la tarde. Este señor es un crack con todas las letras, un joven de avanzada edad, animado, gracioso, y activo. El tipo de persona que todos queremos ser de mayores. No para. El primer sitio al que nos llevó fue a MónNatura donde vimos los salares e hicimos avistamiento de aves. Luego estuvimos “parchando” manejando un pequeño bote con una pértiga, que es como se hacía tradicionalmente.


Además el Sr. Polet nos ofreció la posibilidad de plantar arroz. La verdad, nunca lo había hecho y me pareció una buena oportunidad, así que fuimos a ello, y fue fantástico, mojarte los pies, y sentirlos hundidos en el barro es una sensación genial.

Nos despedimos y seguimos hacia el Hostal La Panavera, un pequeño hostalito precioso en El Perelló.

Por la mañana fuimos a hacer el Tuna Tour, un tour en el que te hablan sobre el atún y puedes nadar junto a atunes enormes que pasan muy cerca de ti.

Dimos un pequeño paseo por el puerto y luego nos dirigimos al restaurante Llotja de L’Ametlla, una pequeña joya junto al puerto que nos encantó. Era la última parada de nuestro viaje, pero aún teníamos una vuelta llena de risas, y buena conversación.

Si quieres tener a mano los rincones de nuestro viaje, sigue el plan de nuestra escapada en minube y tenlo siempre a mano 😉

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