Conociendo Samaná

República Dominicana ha sabido posicionarse como un destino paradisiaco lleno de lugares soprendentes, pero muchos suelen acabar en la zona de Punta Cana dejando mucho de esta fantástica isla sin descubrir. Por eso, en compañía de Victor, Ainara y Miguel y de la mano de los hoteles Bahía Príncipe nos fuimos a descubrir una de las zonas más auténticas de este maravilloso país. La península de Samaná.

Para ello nos estuvimos quedando en los tres hoteles que Bahía Principe tiene en esa zona y cada uno tiene su propia personalidad. Si quieres viajar en familia el Bahía Principe el Portillo es tu opción, si en cambio quieres viajar en pareja tienes el Bahía Principe Cayacoa o el Bahía Principe Cayo Levantado, este último además situado en su propia isla. Todo un lujo.

Desde allí se pueden aprovechar para hacer muchas excursiones por la zona. Nosotros estuvimos visitando el alucinante parque Nacional de los Haitises, que es una zona de islas y cuevas que se visita en barco y que tiene centenares de especies de aves. Absolutamente imprescindible. También se puede visitar la Casada del Limón, a la que se llega a caballo y adentrándose en mitad de la jungla, así que cuando llegas, tienes bien merecido el baño en ella.

Otra de las excursiones más recomendadas y que por supuesto no nos pudimos perder fue conocer Playa Rincón. Dicen que es la más bonita de toda República Dominicana y una de las 7 más bella de todo el mundo. No conozco todas las playas de República Dominicana ni lógicamente todas las del mundo, pero era preciosa y además con el extra de que no había nada construido a su alrededor, salvo un pequeño bar/restaurante, así que playa Rincón sigue siendo una playa virgen.

Si lo que quieres es un poquito de adrenalina, no puedes dejar de probar las tirolinas entre montañas. 12 tirolinas que van cosiendo de una ladera de la montaña a otra, sin lugar a dudas una manera muy original de descenderlas. Lo mejor es ir haciéndote con ellas y acabar haciendo piruetas mientras bajas. Olvidate del vértigo y disfruta.

Por supuesto, no dejes de irte de la zona sin tratar con los locales de Samaná. La gente es uno de los grandes tesoros de República Dominicana. Son encantadores, amables y tremendamente divertidos. Dar un paseo por la ciudad será una agradable sorpresa sobre todo si acabas en algún colmado compartiendo cerveza con ellos.

Y no te olvides la cámara de fotos y disfruta tanto de atardeceres como de amaneceres. Si no, será imposible que la gente te crea cuando lo cuentes. Si quieres todo lo que hicimos, puedes echarle un ojo a nuestro plan de viaje.

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