Barcelona es mucho más

El plan era el siguiente: Durante tres días, Zai Aragón, Ainara García, Lala y yo, visitaríamos tres zonas distintas de la provincia de Barcelona: la zona de costa, la Cataluña central, y la zona de los Pirineos, y conoceríamos todas las maravillas que guardan allí.

Tras un largo día de viaje en coche, llegamos a la comarca del Berguedá, justo a tiempo para escuchar la berrea del ciervo muy cerca de nuestro alojamiento, Cal Companyó, una pequeña casa rural magnífica muy tranquila y que realiza un montón de actividades, y donde además cenamos como reyes y en seguida fuimos a descansar para al día siguiente comenzar propiamente las actividades del viaje.

Y comenzamos fundiéndonos directamente en la naturaleza de la zona. Comenzamos el día saliendo a setas por la comarca, en un entorno natural fantástico, una manera perfecta de comenzar y pasar un día entre amigos. Hicimos un par de equipos, Zai y yo por un lado, y Ainara y Lala por otro, y aunque mi equipo era a priori el ganador al tener un campeón de la observación como soy, finalmente fueron Ainara y Lala las que ganaron. Y por mucho.

Nos fuimos al restaurante Els Reures, cuya especialidad son, precisamente, las setas, y en base a éste ingrediente mágico se cocinaron casi todos los platos que comimos. Postre incluído.

Nos desplazamos hasta la Cataluña central donde nuestra primera parada era en Lluçanés. En ésta estupenda localidad recogimos las burricletas en las que íbamos a dar un paseo por los alrededores, nos pusieron unos cascos preciosos que llevamos con humor y orgullo y apretamos a fondo el acelerador. Las burricletas, para los que no las conozcáis, son unas bicis asistidas por un motor eléctrico, con lo que es súper cómodo ir con ellas.

Por el camino hicimos una parada en el pequeño monasterio de Santa María de Lluçà y luego conocimos algunas actividades desarrolladas en el Pantano de Garet.

Partimos a Vic, donde cenamos en el magnífico restaurante el Basset. Aunque no nos dio tiempo a ver casi nada, porque ya era tarde, Vic nos pareció bastante bonito. Y el restaurante fue fantástico, unos platos estupendos y el lugar impresionante.

Nuestro segundo día amaneceríamos en el Hotel Can Pamplona de Vic, y nuestra primera actividad del día iba a ser nada menos que montar en globo! Teniamos muchas ganas de volar en globo alguna vez, y por una cosa u otra siempre se complicaba la cosa pero ésta vez lo conseguimos, y fue fantástico.

Los chicos de Baló Tour que nos prepararon el vuelo también nos prepararon un pequeño refrigerio para asentar el estómago después del aterrizaje, con productos de la zona claro. Tras esto salimos a Mataró, a conocerlo en Segway, una de las mejores formas de conocer un pueblo.

Comimos en el restaurante Lasal del Varador, un pequeño restaurante al lado de la playa con una filosofía ecológica que nos encanta.

Por la tarde fuimos a Canet de Mar, un pequeño pueblo donde visitaríamos un taller de artesanos vidrieros y visitaríamos la Casa Museo de Lluís Domènech, dedicado a la obra de éste arquitecto modernista y su influencia.

Al día siguiente nos despertamos en Can Ramonet, una casita rural preciosa y fuimos a Cavas Vallformosa, unas bodegas donde nos esperaba una visita muy interesante y divertida, con actividades en las que jugábamos por conseguir un premio que conoceríamos al final, que resultó ser un paquete de tres botellas de Cava Brut, que por cierto disfrutamos como enanos.

Al final de la visita hicimos una degustación de Cava con chocolates que daba un sabor muy interesante y diferente.

Nuestro viaje iba llegando a su fin, y ése fin comenzaba en El Prat, donde nos esperaba un pequeño paseo en patín de vela en el Centro Municipal de Vela de El Prat. Al comenzar la vuelta, aprovechamos para volver nadando y probar un poquito el agua.

Tras comer sería el momento de partir de vuelta, lo que no quería decir que no fuéramos a disfrutar de la comida. El aperitivo lo probamos en el restaurante Ona Nuit, un pequeño restaurante muy auténtico de productos kilómetro 0, con una filosofía de hacer las cosas bien que me enamoró.

Y los platos fuertes los comimos en el Cèntric Gastrobar, llevamos por los dueños del Ona Nuit, y por tanto con la misma calidad y buen hacer. Una maravilla de comida.

En resumen, un viaje divertido en una compañía estupenda. La provincia de Barcelona tiene mucho que ofrecer además de la ya de por sí fantástica capital, donde descubrimos unos rincones geniales muy centrados en conservar la maravilla que tienen y que espero queráis descubrir como lo hemos descubierto nosotros.

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