5 castillos alemanes que parecen de cuento

 ¿Qué tienen los castillos que nos llaman tanto la atención? ¿Su majestuosidad? ¿La belleza de los lugares donde suelen estar? ¿La facilidad que tienen de hacernos volar a mundos de fantasía, príncipes y princesas? ¿Su importancia histórica? La verdad es que da igual, simplemente gustan.

Hay muchísimos castillos por todo el mundo, pero hoy nos vamos a quedar con cinco castillos de Alemania que son para quedarse con la boca abierta.

Castillo de Neuschwanstein, el castillo de Walt Disney

Si hay un castillo alemán que llame la atención por encima del resto, es éste. Muchos lo conocen por ser la construcción que inspiró el castillo de la Bella Durmiente en Disneyland.

Lo más curioso de este castillo es que fue construido simplemente por estética, porque sabían que podían hacer algo realmente hermoso y que despertara muchas envidias. Si es cierto que algunos monarcas, como Luis II y sus descendientes, hicieron del castillo su residencia habitual hasta que pasó a manos del Estado de Baviera.

No es de extrañar que sea uno de los lugares más visitados de Alemania: es increíblemente bonito, está acompañado de un precioso paisaje alpino y por una cascada y, en su interior, hay cosas tan curiosas como el primer teléfono móvil de la historia.

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Castillo de Sigmaringen, una gran fortaleza en un pequeño pueblo

Este precioso castillo alemán se levantó sobre los restos de unas ruinas romanas y fue utilizado como residencia oficial de la familia Hohenzollern durante años.

Víctor Gómez, un buen viajero de minube, estuvo allí. Nadie mejor que él para entrar en los detalles del castillo:

El primer castillo de Sigmaringen se remonta al Siglo XI, que es la primera vez que hay referencias a él, aunque fue reconstruido en varias ocasiones debido a distintos incendios que lo destruyeron en parte. Lo que vemos hoy en día es como estaba el castillo en 1901.

Este castillo no es de los más famosos, y eso contribuye a que las visitas sean de grupos más reducidos, y podamos apreciar más todos sus detalles, que son muchos. Además, todavía hoy en día continúan viviendo Hohenzollern en él.

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Castillo de Augustusburg y castillo de Falkenlust. Dos en uno

El primero era el castillo. El segundo fue originalmente un pabellón para temas de caza que finalmente acabó unido al original por un camino que atraviesa el jardín.

Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1984 y está considerado como un castillo muy representativo del arte barroco y rococó.

Primeramente se construyó un castillo con foso, sobre las ruinas de una hacienda de caza, por orden del arzobispo Siegfried . 14 años después el castillo estaba en pie y en 1689 fue destruido por los franceses. Tiempo después, en 1725, otro arzobispo llamado Clemente Augusto de Baviera, mandó empezar una nueva construcción. Es lo que conocemos ahora como Castillo de Augustusbur.

Además de su destacada belleza exterior, este castillo cuenta en su entrada con una impresionante escalera blanca decorada con columnas, esculturas y frescos. Los viajeros que han tenido la suerte de atravesar sus puertas aseguran que se quedaron sin palabras.

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Castillo de Moritzburg. Militar y barroco

Aunque desde su construcción entre 1542 y 1546 fue un pabellón de caza, con algunas remodelaciones pasó a ser la residencia principal de Augusto II de Polonia, conde de Sajonia. Si ya era bonito por su estética, la idea de acompañarlo con un lago ya le dio el toque final.

Actualmente es un museo de arte barroco donde se encuentra la mayor exposición del mundo de cuernos de venado rojo así como muchas obras de arte italiano y alemán. Además, el castillo de Moritzburg mantiene en perfecto estado de conservación los aposentos del conde con mobiliario, porcelana china y mucha decoración de caza.

Está cerca de la ciudad de Dresde, una de las interesantes de Alemania.

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El castillo de Heidelberg presidiendo la ciudad

Más que como castillo alemán se le conoce como las mejores ruinas de lo que fue un castillo alemán.

Su historia se remonta a 1214, cuando tuvo lugar su primer levantamiento. Después, el castillo pasó por varios derrumbamientos, dos de ellos causados curiosamente por un rayo, y estuvo invadido por los bandos de la Guerra de los 30 años.

Durante mucho tiempo solo se le consideró una ruina sin importancia. Incluso se llegó a usar su piedra para construir el Palacio de Schwetzingen o para que los lugareños levantaran sus viviendas.

Pero con el tiempo, el castillo empezó a ser un símbolo histórico contra el movimiento napoleónico y las gentes lo empezaron a mirar con otros ojos. Incluso grandes artistas se desplazaban a Heidelberg para plasmarlo en sus obras.

En 1883 se empezó a hablar de una posible reconstrucción del castillo que nunca llegaría, pero se mantuvo la idea de intentar conservar estas ruinas lo mejor posible. Y así sigue el castillo de Heidelberg

 

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Lo mejor de esta recopilación es que no solo Alemania tiene castillos tan magníficos. Hay otros lugares como Irlanda o incluso España que también son ricos en estas construcciones. ¡Pronto las veremos!

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